Destaco al personal de tierra, fue muy amable, profesional y bien informado cuando le realicé algunas preguntas muy puntuales del vuelo. Un comienzo muy agradable.

Salimos pocos minutos antes de la medianoche, con una demora de una hora aproximadamente. Los veinte minutos finales por la aparente espera del permiso para despegar. El avión era un Boeing 777-300ER con disposición en clase económica de 3-3-3.

Folleto de seguridad de Turkish Airlines

Folleto de seguridad de Turkish Airlines

Me gustó la conectividad en las butacas con conector USB (lo que me resultó útil para recargar el teléfono), ethernet y una entrada circular que no se bien qué era, creo que algo de audio:

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Y también estuvo buena la oferta del sistema de entretenimiento, en el cual había películas con opción de audio en español de España (gallego) o de subtítulos en castellano también. Además permitía reproducir imágenes, audio y archivos PDF desde el propio dispositivo y pen drive:

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Había varios juegos para niños y en general que se podían jugar con el comando alámbrico:

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A la hora de despegar, ofrecieron cena que vino muy bien por todo el tiempo que había pasado desde la última ingesta en casa. Consistió en una ensalada, pancito caliente y una Ciabata de pollo:

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Cubiertos de metal, mejor que los de plástico, pero los cuchillos cortaban poco más que las cucharas:

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Ciabatta de pollo horneado con base de pan, a la que agregué un sabrosísimo queso duro untable que vino en la cajita de los cubiertos y quedó verdaderamente rico:image

Genial el postre que consistió en el mismo mousse de chocolate que había probado en mi primer vuelo en Turkish Airlines, y es una alegría a mi paladar:

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Escala en Brasil

La única escala fue en San Pablo por una esperada hora y media, para dejar y levantar gente. Una vez que la gente que iba a San Pablo descendió, subió personal de tierra brasileño para poner en forma la cabina, aspirar, etc:

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Nueva demora y estuvimos unas dos horas en tierra. Interminables.

San Pablo a Estambul: del caribe al polo

Las comidas no destacaron, estuvieron normal. Y tienen un astuto plan para que no vayas mucho al baño: todas las comidas siguientes abundaron en quesos de todo tipo. Como en el caso del desayuno, en mitad de la madrugada: un omelette junto a galletitas y varios trocitos de quesos duros. Mucho queso junto! Y también en el almuerzo: ensaladita con más trozos de quesos duros y el infaltable queso para untar, que era delicioso. El porcentaje de quesos resultante de las comidas era así alto y los baños siempre estuvieron disponibles. #Muajajaja (risa macabra)

El vuelo transcurrió normalmente hasta que, al estar todos durmiendo, en el sector delantero de economy donde estábamos, dejó de andar la refrigeración y varios nos despertamos sofocados y con falta de aire. Al llamar reiteradamente con el botón al personal, no aparecieron. Nunca. Nos levantamos descompuestos y como en la puerta de emergencia estaba fresco, nos recuperamos de a poco. Luego fui hasta el fondo trasero y la tripulación estaba en una charla que debió ser muy interesante, ya que no la abandonaban por nada. Les avisé que era un horno la cabina en ese sector y me dijeron que se iban a encargar. No pasó nada y siguió el calor. Media hora después volví a reclamar y al rato tardó en llegar un poco de fresco, pero llegó. Horas después regresó el calor y volví a levantarme a reclamar porque nuevamente no respondían al muy bonito botón de llamado. Le avisé a una azafata, se disculpó y me dijo que no funcionaban unos sensores en ese sector por los cuales no se activaba la refrigeración en forma automática. Ponele. En cualquier caso, si hubieran estado mínimamente pasando alguno de ellos, lo hubieran advertido, y no es una cuestión menor cuando estás encapsulado a diez mil metros de altura con cientos de personas roncando. Finalmente el frío llegó para quedarse, incluso en nuestros huesos. Frío para que no pidas más.

Algo más para mencionar y que no me gustó, en lo personal. Había cerca de mi una chica embarazada, muy embarazada, y que te dabas cuenta de que se sentía verdaderamente mal con apenas verla. Consultó a la tripulación si podría pasar a la bastante vacía área de Comfort Class (business). “Averiguaron” pero jamás la pasaron. Y la verdad es que no pude compartir esa decisión de la tripulación, o de la empresa. ¿Tienen el derecho de no pasarte si no pagaste esa categoría? Sí, claro, pero tampoco es que no podían, qué se yo. A mi me han pasado alguna vez a Business por muchísimo menos, en otra aerolínea.

Turkish Airlines es premiada como la mejor aerolínea de Europa por cuarto año consecutivo. No lo viví en este vuelo, como en el caso de su personal de cabina.

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