Cuando visitamos Estambul por primera vez, supe sobre la cisterna basílica pero no llegamos a visitarla. En nuestra segunda visita, tampoco la incluímos en los planes, habíamos pensado en vagar libremente por la ciudad y así lo hicimos. Pero en los últimos días recordé a la cisterna y quisimos saber si estaba tan buena como decían. Y la pegamos.

Es la cisterna más grande de Estambul. Fue construída por el emperador bizantino Justiniano I en el año 532, cuando la zona era Bizancio y Constantinopla, para evitar quedarse sin agua durante las guerras.

Se la puede visitar de miércoles a lunes de 9:00 a 18:30 horas. Los martes está cerrado.
Está ubicada a una cuadra de la mezquita de Santa Sofía. Cuando llegás, la entrada con la boletería se ve así:

La Cisterna Basílica de Estambul 11

La entrada cuesta 20 liras, unos 6 dólares. Apenas entrar, la oscuridad comienza. Y pasearemos siempre por los pasillos preparados para los turistas:

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Las columnas iluminadas dan un clima fascinante reflejándose en el agua:

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Tip: observá el agua, no es sólo agua, te vas a llevar una sorpresa :)

Los techos lucen su belleza arquitectónica sólo a los que nos sumergimos por un rato en la cisterna:

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La temperatura se mantiene en unos 12 grados durante todo el año y con mucha humedad, como era previsible. Como fuimos en invierno, la campera ya la teníamos puesta:

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La cámara de seguridad nos encontró cosechando el beso que crece en la penumbra, como diría el maestro Dolina:

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En partes menos oscuras, y con menos parejitas besuconas, hay columnas con la cabeza de Medusa, en clara alusión a una alegoría de la que jamás llegué a enterarme:

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La Cisterna Basílica de Estambul 6

Al final del recorrido descubrimos que tiene un bar, el “Cistern Cafe”, justamente, y con estufita de cuarzo. Y por sobre el nombre está la escalera de salida en la que emergeremos:

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Comer algo aquí es toda una experiencia en sí, al menos por lo extraño. Los precios estaban bien, como es habitual en Estambul. Un café latte Lavazza -mucho Lavazza en Estambul por suerte- por unos 3 dólares:

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Cómo llegar a la Cisterna Basílica o “Cisterna sumergida”

Podés ver aquí en el mapa su ubicación, verás que está en la zona turística donde se encuentra también la Santa Sofía y la Mezquita Azul:

En resumen

Nos fuimos muy contentos de haber visitado esta Cisterna. Salimos llenos. Es de esas experiencias que quedan marcadas en un rinconcito feliz de la memoria viajera.

Si bien es interesante conocer los íconos de Estambul como las mezquitas Santa Sofía y la Mezquita Azul, o ir de compras a la Istiklal por sus indirim, si te alcanza el tiempo, aprovechá a conocer la Cisterna sumergida y después me contás qué te pareció 😉

Para más información, podés visitar la Web de la Cisterna Basílica.

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